Bueno, hace un tiempito ya, estábamos en La Pola celebrando mi cumpleaños , no voy a decir que numero, pero el caso es que estábamos allí y eso me hizo pensar en lo viejo que estoy, pero a la vez en lo joven que tmbn estoy para muchas cosas todavía, y todo lo que tengo por delante, mejor dicho en todas esas bobadas que piensa uno cuando está cumpliendo años, celebrando que esta mas cerquita del hueco sin regreso y esas cosas; en fin, esto me puso a pensar, en que carajos es lo que lo hace sentir a uno tan viejo, a mi parecer son los demás, y no es que se lo digan a uno, sino que por ejemplo, cuando uno empieza a ver a los jugadores que uno vio jugar siendo ahora los directores técnicos de los equipos, eso lo hace sentir a uno viejo, o que la primita que estaba en primaria cuando uno se graduó ahora ya está como buena y ya se va a graduar del colegio y se viste como emo y escribe como tal, cosa que se hace completamente incomprensible, es eso lo que lo hace sentir a uno como un vejete, q en mi caso solo me miro al espejo pa acordarme que aun soy joven y bello! … y pensé que era necesario escribir acerca de lo que nos hace sentir viejos, por ejemplo el otro dia pensé que la música estaba muy duro, y me asuste, pero bueno, en ese momento no escribí nada.
Chiste1: ”Entra un borracho en una comisaría: -Podría ver al que robo en mi casa ayer?
-Y para qué lo quiere ver? -Para saber cómo hizo pa entrar sin despertar a mi mujer.”
Lo que me motivo a escribir este tan anhelado monologo para todos ustedes, fue que hace muy poco asistí al primer matrimonio de dos amigos realmente cercanos, Pam y Fredy, y por un momento me sentí viejo otra vez, como cuando llego de la oficina mamado sin ganas de hacer nada… pero ese es otro cuento, la Historia de Pam y Fredy es una historia bonita, hace 10 años Fredy era un gordito medio loco que le gustaba montar tabla (aun lo es) y Pam era una flaquita bonita (tambien lo es aun) que no le ponía mucho cuidado a Fredy a pesar de que el siempre estuvo detrás de ella (al menos eso si cambio, se casaron! Como ya conté); lo bueno fue que después de mucho remar y no rendirse Fredy conquistó a pamela, o tal vez ya lo había hecho hace rato pero ella no tenia la madurez para entender que el man era el que era, o también que Fredy mejoro lo que tenia que mejorar para que pame se diera cuenta de que el era el que era…. Bueno algo asi, y uds se preguntaran ¿y esto que tiene que ver con la pendejada que estaba este man diciendo al principio de ser viejos? Pues no se! Pero se me antojo contar la historia y que van a hacer! A ver, a ver, los veo, píntenla que yo se las coloreo…
Chiste 2“En un velorio, un amigo del difunto se acerca a la viuda y le dice:
Lo siento señora, lo siento
La señora responde:
No gracias, déjelo acostadito no más.” (pésimo ajajaja)
Bueno retomando la historia, Fredy y Pam se van pa Australia (les deseo lo mejor por allá, yo se que les va a ir bien!) y cuando Fredy dijo sus palabras en la fiesta del matri, dijo algo que me quedo sonando, dijo: ”pues yo aquí estoy cumpliendo mi sueño, casado con la mujer que amo, apunto de emprender un nuevo camino” o algo así, y es cierto, tal vez este errado, pero me hizo pensar que mientras uno tenga sueños y esperanzas, que se transforman en metas y resultados por cumplir tal vez solo tal vez no seremos tan viejos jamas, el problema es pensar q se está viejo a una edad tan tierna como la mía…
Entonces, que nos hace viejos? Yo creo q es más bien la rutina, esa es la excusa para dejar olvidar los sueños que tenemos y dejar q nos pasen los años por encima, y simplemente nos dejemos llevar por lo que pasa, pero a veces hay q ser un poco mas como Fredy e ir por lo nuestro.
Chiste 3: “se metieron dos bananos a un casino y salieron pelados” jajajaja
Bueno por último, en este monologo en el que hable de todo y de nada, y dejando a un lado el libro de superación personal , la verdad es que muchos me consideraran infantil en muchas cuestiones, es decir, sí, soy un cucho pa unas cosas y un crio pa otras, pero espero no comerme el cuento de ninguna de las 2, y espero también nunca ser lo suficientemente viejo para dejar de disfrutar las pequeñas cosas, como recostar la cabeza en las piernas de mi mama pa que me consienta el pelo, o creerme la estrella de rock (que soy) poniendo la música a todo dar, o el simple hecho de sentarme con mis amigos a la luz de unos chupes y reírme de las peores banalidades de la vida.